Haber conocido a Libertad Lamarque, fue como un regalo que me hizo la vida. Fue como conocer a una reina. Una reina de la gracia, del profesionalismo, de las ganas. Me sorprendió en los años ochenta y tantos (ya no era tan joven) con un llamado telefónico para pedirme un tango nuevo que quería estrenar para el último espectáculo que hizo en el Lola Membrives (leer más). Se lo llevé, me senté al piano de su departamento de la avenida Libertador y se lo pasé... Fue hermoso escucharlo en su voz... Pero recuerdo que lo que más me impactó fue la pujanza de esta mujer pequeña físicamente, pero tan colosalmente grande. A nadie extraña que la muerte la haya sorprendido en plena tarea... Era una fuera de serie. Querida y respetada en su país y en toda América. .Nos deja el hermoso legado de su voz, sus películas y su dulzura. Hay gente que nace para trascender y muere para no irse nunca. Libertad está entre esos elegidos, como un claro ejemplo del amor al arte y a la vida.
Escrito por Eladia Blazquez para el espectáculo
"Libertad Lamarque, ¿es una mujer de suerte?"
